martes, 5 de junio de 2018

HOY NO PUEDO DORMIR Y ES GRACIAS A VOSOTROS

No puedo dormir. Hoy han sido muchas horas con una familia y sus amigos en el monte.
No puedo dejar de pensar. Se me amontonan los sentimientos, las imágenes, los sonidos y muchas palabras que hemos compartido.
Ha sido duro. Y no me refiero a lo físico porque para eso estamos preparados. Me refiero a lo emocional porque para esto, nunca tienen la suficiente preparación.

Los artículos que aquí compartimos nunca se escriben en primera persona, pera esta vez sí. Si porque a mí igual que a mis dos compañeros que hoy hemos vivido esta historia, nos ha marcado y nos ha afectado.
Sabíamos que sería emotivo, y aunque no se ha demostrado como en otras ocasiones, los sentimientos se podían palpar, oler y escuchar.


Digamos que es una familia cualquiera, porque en realidad así lo es, pero con unos valores y una historia tan dura como enternecedora.
Un matrimonio joven, tres preciosos hijos, pero una de ellas, la mayor, con unas necesidades especiales, o unas capacidades diferentes.
Una lucha diaria contra uno mismo, contra las adversidades y contra algo, no se sabe muy bien contra qué, pero algo muy duro que les hace rebotar una y otra vez, rompiendo todo lo trabajado y haciéndoles comenzar de nuevo.

Esas ganas de que su niña viva plenamente como el resto de familia de todo y de todas las oportunidades de disfrutar de lo único que solo pasa una vez, la vida.


Yo hoy no puedo dormir, pero no sé muy bien por qué. Tengo la necesidad de escribir, de expresarme, pero me cuesta. Todo está dentro, me llena el corazón y me sale por los ojos. No en formas de lágrimas como si de pena se tratara, si no en imágenes de un fantástico día que este gran grupo de amigos nos han hecho vivir.

Hoy me cuesta no pensar en esas imágenes, esos sonidos y los minutos de charla con unos padres que, a pesar de las dificultades, no dejan de sonreír, de querer y de agradecer lo que tienen.

Puede resultar duro, pero hoy he visto felicidad entre ellos. El día a día no me cabe la menor duda que será durísimo. Yo hoy no puedo dormir, pero seguro que ellos tampoco. Estarán pensando cómo organizarse la semana, que nueva actividad podrá ayudar a estimular a su niña, y como harán para que sus hijos pequeños no noten la ausencia en algunos casos de unos padres volcados en la mejora y en el bienestar de su pequeña.
Estas familias que dan la vuelta a la tortilla de una forma sorprendente. Que en vez de dar pena y quedarse parados, sacan lo bueno de todo, y afrontan la vida, la única vida que tienen, con entereza, alegría y sacrificio.


A lo largo del día me he dado cuenta que ante la adversidad, algunas personas, por lo general personas fuera de lo normal, ven lo positivo de una forma increíble. Ellos saben y así lo dicen, que, si su hija no estuviera en el estado que ahora mismo está, no hubieran visto como es “el verdadero amor” de una familia hacia su hermana, sobrina, nieta, prima… La verdadera amistad de esos amigos incondicionales, y el tremendo cariño de otras niñas y niños con diversidad funcional que comparten el día a día con ellos y su hija.
Puede ser duro y no me gustaría que se me malinterpretara, pero he sentido envidia. Envidia sana porque ellos, y solo ellos y personas que viven situaciones similares, pueden apreciar ese amor verdadero. Amor transparente, del de verdad, del que cuesta encontrar y que cuando lo encuentras es para siempre.

Hoy me he dado cuenta de lo afortunada que es Aiora por compartir su vida con Maialen, Mario y toda su familia. Y del tamaño de algunos corazones llenos de lo mejor que en ellos se puede tener. Sencillez y amor incondicional.


Hoy me cuesta dormir, pero me meteré en la cama sabiendo que, aunque somos un pequeñísimo eslabón en una gran cadena, estamos haciendo cosas bonitas. Aunque solo sea por un rato, unas horas, un momento.
Nosotros solo ponemos todo nuestro interés y esfuerzo en acompañar a una familia en un día especial. Intentar ser parte de un sueño y cumplirlo.
Pero indirectamente, y después de felicitaciones, halagos, y palabras que muchas veces nos parecen exageradas, solo podemos dar nosotros las gracias.

Cuanto mejor nos iría si un tanto por ciento más elevado de la población mundial, afrontara la vida con las sonrisas que hoy hemos visto en el monte, la complicidad y sobre todo la sencillez con la que se han comportado y expresado con nosotros.


Ahora voy a irme a dormir acordándome de la conversación con mis compañeros Aritz y Arnaitz en el coche cuando regresábamos a casa. Bueno… conversación. Tampoco ha habido mucha porque los tres estábamos satisfechos, emocionados y un poco en estado de shock.

Hemos vivido y estamos viviendo muchas historias diferentes. Cada una tiene su lado emotivo, duro y gratificante. Nos cuesta acostumbrarnos a tanto sentimiento, pero, sobre todo, agradecemos que nos hagáis participes de tanta ilusión.

Hoy no puedo dejar de sentir ese tacto con Aiora, una niña frágil pero tremendamente fuerte, que no sé muy bien si ha apreciado la montaña a la que la hemos acompañado. No sé muy bien si nos escuchaba cuando la hablábamos, ni si sentía nuestro tacto cuando la tocábamos o si ha apreciado el beso de despedida que le he dado cuando estaba en los brazos de su padre, seguramente que sí, que lo habrá apreciado todo, pero lo que no me cabe ni la menor duda es que Aiora hoy ha sentido la emoción y la alegría liberada de unos padres que han visto completar una ilusión igual a priori muy difícil, pero que con un poco de esfuerzo y una buena actitud, han sido capaces de cumplir.


Estamos aquí para lo que queráis. Ya sabéis que no podemos llegar a todos ni todas las veces que nos gustaría, pero estoy muy seguro que el destino nos volverá a juntar.

Me siento muy orgulloso y honrado por haber compartido con vosotros un buen día de montaña, que en definitiva es lo que me apasiona. Se me quedan imágenes, sonidos e incluso música de trikitixa y cánticos de montañeros, guardada en ese hueco mágico de mi corazón que se va llenando y llenando sin saber dónde está el fondo.

El objetivo ya no solo es cumplir sueños, si no… tener objetivos.

Yosu Vazquez.

2 comentarios:

  1. Nunca olvidaremos ese dia. Ese dia en el que Aiora escucho el ruido de los arboles, de los pajaros, nuestras risas y no las de un hospital o las de un colegio. Siempre os llevaremos en el corazon, creadores de sueños.

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  2. Posiblemente sois la definición más acertada de ángeles...

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